Por el placer de dibujar. Árboles.

A veces solo apetece hacer trazos en el papel, simplemente por que sienta bien. Una de los temas que mejor se prestan para esto son los árboles. Dibujar árboles es sentirse libre. No tienes que seguir ninguna norma, solo mirar y dibujar. Como tienen formas irregulares no estás obligado a ser preciso en los contornos, como su tronco es de una textura que no tiene un patrón fijo puedes desviarte de lo que ves, sin que se note o que el dibujo pierda nada. Como las variedades de árboles son infinitas, cualquier dibujo de un tronco que se parezca a un tronco, y un follaje que se parezca a un follaje quedará bien. Sus formas retorcidas y su textura crean sombras infinitas que permiten ejercitar la vista y la mano. Desde sombras duras y precisas hasta sombras difuminadas y etéreas. Por otra parte la infinita cantidad de detalles se prestan para ejercitar la atención, la capacidad de síntesis o la capacidad de reproducir detalles. Recomiendo muy encarecidamente a los principiantes en esto del dibujo que dibujen árboles.

Los árboles solo aportan beneficios, limpian la atmósfera, producen oxígeno y capturan CO2, nutren los suelos, impiden su erosión. Su madera es alimento para muchos seres vivos, sus hojas también. Son el hogar y el refugio de muchas especies también. Llenan el mundo de vida y belleza, y por si todo eso no fuera suficiente además son modelos muy inspiradores y agradecidos.

Ya sabéis dibujad árboles, por el simple placer de dibujar.

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