¿Para que llevar un cuaderno de dibujo a todas partes? ─suelo llevar uno tamaño A5 siempre conmigo─ estupenda pregunta. La respuesta obvia es, si quieres mejorar en tu técnica de dibujo tienes que dibujar mucho, aprovechar cualquier momento que aparentemente es un tiempo vacío, para dibujar y practicar. Eso, es de una evidencia meridiana, no se puede hacer si tus herramientas están bien guardaditas en casa (Recordad siempre que basta un simple lápiz HB de la peor marca y un cuaderno pequeño de los más económicos para dibujar). Este punto de vista es bueno, pero últimamente yo he empezado a darle otro sentido, a lo mejor a vosotros también os gusta y sobre todo os inspira.
Cuando se dibuja las circunstancias que rodean ese dibujo, clima, tiempo para hacer el dibujo, luz, lugar, momento vital, etc son propias de ese momento, son exclusivas para ese dibujo. Cuando más adelante se vuelva a ver ese dibujo ─ejercicio que os invito a hacer de cuando en cuando, «releer» vuestros dibujos─ todo esos matices salen a la superficie, evocan el momento, si hacia calor o si estábamos mal apoyados cuando dibujábamos, tristes tal vez, alegres por ser el primer día de vacaciones, etc. Entonces en mi mente se empezó a forma la idea de que en realidad no hacía dibujos, estaba creando recuerdos para mi yo del futuro, un anciano espero, que sentado en un sofá repasaría los cuadernos, con sus anotaciones, sus rayajos y hasta alguna mancha del aceite del bocadillo. Es algo que ya me pasa con mis cuadernos de hace 10 años o más, cuando los miro siento que «he vivido», que he recorrido kilómetros; que me he sentado en mesas de cafeterías en días lluviosos, o calurosos, en lugares que no recordaba haber visitado; que he dibujado a gente que no sabían que los estaba dibujando, y también he compartido dibujos con los de la mesa de al lado que se quedan admirados al verlos. Al final del camino solo quedarán recuerdos, y la memoria suele ser frágil y engañosa, así que mejor echarle una mano. Lo confieso, este enfoque aporta más satisfacción si cabe al acto de dibujar, espero que a vosotros también os inspire.
Así que dibujad, dibujad, cread recuerdos para vuestro yo futuro, y tal vez para vuestros nietos, para que sepan que la abuela o el abuelo no nacieron siendo unos ancianos sentados en un sofá. No os olvidéis de dibujar y de disfrutar haciéndolo.
Os dejo por aquí algunos de los recuerdos que he creado este verano.









