De mis tribulaciones con la acuarela

Yo no me entendía con la acuarela, de hecho aún no me entiendo totalmente con ella, aún me queda mucho camino por recorrer. Reconozco que no la soportaba, cada vez que intentaba adentrarme en sus vericuetos me rechazaba. El agua es indomable. Probaba otra vez, y mismo resultado, el agua se iba por donde le daba la gana, el pigmento se movía sin mi permiso, y sin orden, al ritmo que el agua le ordenada. Probaba más despacio, con mas aplicación ─después de muchos meses lo confieso─, mismo resultado. Entonces suponía que era cosa de los pinceles, lo que me lleva a comprar pinceles «de los buenos», olvidando una lección que conocía de otras técnicas, que dice que un lápiz más caro no te hará dibujar mejor. Ningún cambio. Sin duda será por la acuarela que uso pensé, un pequeño estuche de Van Gogh y otro de Winsor&Newton. Y por supuesto allá me voy a comprar bonitos tubos de «buena calidad». Mismo resultado. Abandono, lo dejo, ya está, está decidido, la acuarela no es para mi, estoy harto de que el agua se burle de mí, y haga lo que le dé la gana, que lo difumine todo, y que el resultado sea un especie de borrón sin forma. Pasan los meses, y siguen pasando. Pequeños intentos en el cuaderno de sketching, para pasar el rato en verano; pero no son «de verdad» me decía para no sentirme decepcionado con el resultado. La cosa no mejora, una voz interior me repite machaconamente que «la acuarela no es para tí».

Pero por suerte soy olvidadizo y obstinado. Esta vez es la buena, esta vez tiene que salir, me dice otra voz que no parecía estar al corriente de mi dolorosa relación con la acuarela. Esta vez no paramos hasta conseguirlo susurra una tercera aliada con la olvidadiza, y gritando más que la que se había rendido. Vale, dice la sensata, pero esta vez lo hacemos bien, primero nos vamos a documentar a fondo y luego lo intentamos. Entonces después de mirar un enésimo vídeo sobre acuarela, me doy cuenta que lo único que no había tenido en cuenta, en mi afán por «comprar material del bueno» era el papel ¿El papel? ¿No son todos iguales? Ya sabes, para acuarela y gordito, de 300 gr. Pues no. ¡En el papel está la solución! Sí, por fin había comprendido el gran secreto de la acuarela. Sin un buen papel no hay buenos resultados. Tiene que ser 100% algodón y como mínimo de 300 gr. Cuando compré una hoja de papel Arches (el más apreciado por los artistas de más renombre) y probé unas pocas pinceladas, comprendí, había llegado a Shangri-La. Fue como un renacer, una epifanía. Por fin podía llegar a hacer algo en la acuarela. El camino por recorrer es aún muy largo, y las lecciones por aprender muchas, pero al menos sé que dirección tomar.

Si a tí te pasa lo mismo, si la acuarela es tu bestia negra, recuerda que lo único en lo que tienes que gastar la mayor cantidad de dinero es en el papel. Arches es caro, muy caro, en comparación otras marcas, pero sin duda es el más apreciado por los mejores por algo. Es el único consejo sensato que puedo dar en este campo, ya que además soy un simple aprendiz ¡El papel!¡Todo está en el papel!

Os dejo algunas de mis últimas acuarelas. Los tres primeros están hechos en papel Arches, 100% algodón, 300 Gr, y el tercero en papel Cansón, 60% algodón, 300 gr, que si bien es resultón, no es Arches, ese 40% de algodón que falta se nota mucho más de lo que podría parecer.

Otro día os cuento mis tribulaciones con el Gouache (acuarela opaca). Mientras tanto no os olvidéis de dibujar y pintar, pero sobre todo de disfrutar haciéndolo.

2 comentarios en “De mis tribulaciones con la acuarela

  1. Hola!
    Ya lo estás consiguiendo y seguro que muy pronto lo tienes dominado, además hay que tener en cuenta que son dibujos difíciles para comenzar con esa técnica.
    Saludos Sesé

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